Les voy a decir algo y no estoy exagerando, se los prometo.
Ayer fue uno de los días más felices de mi vida, y todo gracias a un grupo de músicos maravillosos.
Cuando llegué a mi casa pasada la media noche, todavía no podía creer aquello tan hermoso que había vivido en menos de 24 horas.
La gira de la Orquesta del Río Infinito ha sido algo sensacional por donde quiera que se le vea.
Ayer precisamente fue el tercer concierto en Palmares. Desde que llegamos por la mañana, la gente de la comunidad nos recibió con los brazos abiertos. Un desayuno con deliciosas frutitas, café, budín y por supuesto riquísimos bizcochos palmareños, completaron ese gran recibimiento que la gente de Costa Rica sabe dar.
Cruzamos la calle y nos dirigimos a una especie de aula, donde nos esperaba un grupo de jóvenes estudiantes de música del pueblo. Ahí tuvimos un taller que terminó en un súper jamming, todos con todos, lindísimo. Manuel Obregón iba dirigiendo a los músicos para que fueran explicando sobre su música y sus instrumentos. Así, aprendí sobre instrumentos como la paila, las quenas, el berimbao, el charango, el cuatro, el arpa paraguaya, la mejorana, y de un sinfín de ritmos latinoamericanos de los cuales no tenía ni idea de que existían. Los muchachos hicieron muchas y muy buenas preguntas, incluido por supuesto Jonatán, un trombonista de lo más lindo, no vidente, profesor de música.
Pero no sólo los músicos le enseñaron a los muchachos, ellos también demostraron sus conocimientos musicales y les explicaron qué es una "cimarrona" a la tica, música incluida. Entonces todos los músicos se fueron sumando al pegajoso sonar y aquello fue una fiesta nunca antes vista en este país.
Luego nos llevaron a la reserva Madre Verde, una antigua finca que los vecinos de Palmares compraron de a poquitos para recuperar las nacientes de agua que ahí brotaron alguna vez y que por su negligencia dejaron morir. Ahora Madre Verde es toda una reserva llena de árboles y agua, orgullo del pueblo palmareño.
Almorcé al lado de León Gieco, Manuel Monestel, Lenín Fernández y Guallo Cedeño.. nada más y nada menos. Vacilaron todo el almuerzo, son terribles estos señores, súper divertidos, vieran!
Hasta ahí todo había sido maravilloso. Pero lo mejor estaba por venir.
El concierto estaba programado para las 7 p.m. El clima de Palmares estaba fresco. Desde las 4 p.m. las entradas al redondel se habían agotado. Fui un rato afuera para hacer un pase a una radio, y me topé con laaargas filas. Hablé con algunas personas que estaban ahí; ciertamente no sabían muy bien qué iban a escuchar esa noche, pero no hacía falta tampoco: "Yo sé que viene León Gieco y Obregón, y para mí eso ya es suficiente", me dijo un sarchiceño emocionado.
A las 8 10 p.m. las luces se apagaron y Palmares le dio la bienvenida a la Orquesta del Río Infinito. Una a una las canciones fueron enamorando al público. De pronto, Manuel invitó a la cimarrona del pueblo a subir a escena y aquello fue un júbilo total: la gente bailó, cantó, y la cara de felicidad de los músicos es algo difícil de describir. Si me pidieran una definición de felicidad contaría aquello, definitivamente.
Luego vinieron más canciones y ritmos latinoamericanos que Manuel iba explicando uno a uno, para seguir con Gieco. Entonces un grupo de muchachos se acercó a la tarima y con lágrimas en sus ojitos corearon uno a uno los temas de argentino: "Canción para Carito", "Cinco Siglos Igual" y por supuesto "Sólo le pido a Dios". Demasiado con too much, diría Julita.
Entonces la gente empezó a acercarse cada vez más a la tarima, a pedir fotos con todos los músicos, autógrafos, abrazos, besos... y todos tan lindos, tan humildes, tan accesibles... y la gente con tanta sonrisa pintada en los rostros.
El concierto cerró con broche de oro. Palmares vibró.
Aquella gente aún no debe creer lo que por ahí pasó, y probablemente no tengan idea del privilegio que tuvieron al ser la tercera ciudad del mundo por la que pasa la mejor orquesta de músicos del continente americano. Y además, gratis.
Al final los abracé a todos y les di las gracias por la noche que me hicieron pasar, pero sobre todo a Manuel Obregón, quien tuvo la valentía de soñar con algo así de grande y así de lindo y trabajar mucho hasta lograrlo. De verdad que yo nunca había disfrutado tanto tanto un concierto. Fue mágico, se los juro.
GRACIAS ORQUESTA DEL RÍO INFINITO!!!
martes, abril 15, 2008
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8 comentarios:
que inspirador. creo que la musica es capaz de generar emociones sorprendentes. después de leer el post, además de sentir tu emoción, siento la envidia de no haber estado ahí!!! que bonito.
vieras que el otro dia vi un documental sobre el huracan katrina en nueva orleans, y la parte mas emotiva, fue cuando cientos de personas sin haber comido ni tomado agua por 3 dias, niños, enfermos, viejitos, personas en general... en medio de la desesperación empezaron a cantar...vieras que impresionante el video, ver a tanta gente unirse para cantar fue realmente conmovedor. las personas que habian estado tiradas en el suelo se levantaban para bailar con las ultimas fuerzas que tenian. la musica les dio esperanza, les dio fe.
la musica genera grandes emociones.
Qué !!! Vos estas ahí... navegando por las aguas de la infinita armonía... WoW !! ahora sí que la volaste naty :-)
que maravilla!
felicidades!
envidia...simplemente eso puedo decir!!
esos son momentos que uno guarda para siempre...que rico!
felicidades, naty!!
:-) Pues qué bonito, es de esas cosas que emocionan según leo en tu post!
lagrimitas...demasiado con too mucho!
Hola Naty, gracias por decirme que era bonito me blog sobre canciones, veo que la estuviste pasando bien con Leon, ya que te gusta tanto, la próxima entrada será otra canción de él.
Un saludo desde Argentina.
sil: qué lindo ejemplo, me encantó... Yo estoy convencida de que la música y en general el arte, salvan a la gente. Por eso me encanta el trabajo de ASART, por ejemplo.
El otro día mi maridito fue a filmar en Turrialba un proyecto de un señor que promueve la salud por medio del arte. Al parecer, la gente del pueblo es más sana desde que pinta y hace artesanía. Qué maravilla verdad!
amigo: sí!! viste que bendecida yo :D
capi: muchas gracias!! :)
denise: fue más que emocionante, fue algo así como sublime!
juan ernesto: gracias por visitarme! y de seguro visitaré tu blog en espera de esa entrada :)
Pues ya puedes pasar por el Ángel de la bicicleta de León ;-)
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